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Opinión

 
   
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Memorias (republicanas) de la Sierra Norte Juana del Pozo Sanz, la republicana

 

 

 

Fernando Hernández Holgado

La historia de la Segunda República y de la Guerra Civil, como cualquier otra Historia con mayúsculas, se ha ocupado poco de las mujeres. Mayormente en el caso de la segunda, dado que las versiones épicas y militaristas de los conflictos armados han tenido como únicos protagonistas a los varones guerreros, entronizados en héroes.
Viene esto a cuento de la presencia en estas historias-memorias republicanas de algunas mujeres que hemos citado ya en anteriores entregas. Es el caso de Juana del Pozo Sanz, natural de Gandullas, esposa de Víctor Rodrigo Horcajo -alcalde republicano de Buitrago en julio de 1936- madre de ocho hijos y miembro de las Juventudes Socialistas en 1934. Habíamos mencionado ya a Juana del Pozo, que había sido cofundadora del partido de Izquierda Republicana en 1936 y participado activamente en la campaña electoral de las decisivas elecciones del 16 de febrero de aquel año, las que dieron la victoria al Frente Popular. Según propia declaración –ante el juzgado, cuando fue interrogada en 1939 y otra vez en 1943 por un tribunal franquista- afirmó que su actividad política se limitó "en 1936 a acompañar a las personas que iban a votar desde Gandullas a Piñuecar, debido a ser la dicente afiliada a Izquierda Republicana".

 

Memorias (republicanas) de la Sierra Norte Eugenio Arias, el barbero (I)

Fernando Hernández Holgado

"En mi pueblo nunca pasamos hambre. Podíamos en última instancia cazar conejos o pescar truchas en el Lozoya. Pero la comida era algo valioso para nosotros".

En Vallouris (Francia), pocos años de morir, Eugenio Arias Herranz evocaba con emoción su población natal de Buitrago a la luz tamizada de sus cuarenta años de exilio: su paso obligado de rocas, el hermoso abrazo del Lozoya, el edificio de la iglesia con su patio árabe, la que ardería en 1936. Pero en el Buitrago del primer tercio del siglo XX la supervivencia era ciertamente difícil para una familia como la suya, cuya madre, Nicolasa, había sido pastora en Robledillo y cuyo padre, Pedro, regentaba la sastrería del pueblo. A los siete años Eugenio ya sabía coser pantalones y hacía de recadero. A los nueve tuvo que dejar la escuela, que tanto le gustaba, para ponerse a trabajar y ayudar en la barbería de su tío Pablo. Cuando este murió, Eugenio, que contaba trece, se hizo cargo del negocio, en una estrecho inmueble de lo que ahora es la plaza del ayuntamiento y antes era de la de San Juan.

Bustarviejo recupera la memoria de la represión franquista

El Ayuntamiento de Bustarviejo ha emprendido la rehabilitación parcial y puesta en valor del Destacamento Penal franquista que estuvo en funcionamiento entre 1944 y 1952 en la Dehesa Vieja del municipio. Los trabajos concluirán este mes de junio. Durante sus ocho años de existencia este presidio albergó a una media anual de cien presos que construyeron un tramo de nueve kilómetros del ferrocarril Directo Madrid-Burgos. Tras su abandono, el edificio principal se ha utilizado durante décadas como corral. Pero el actual gobierno municipal ha decidido devolver la voz a sus muros y rescatar del olvido este fragmento de la historia reciente de nuestro país, con un proyecto financiado por el Ministerio de Cultura.

Memorias (republicanas) de la Sierra Norte

CasaJustoBuitrago

Fernando Hernández Holgado

Los tres hermanos Alonso: Aniceto, Santiago, Francisco y Máximo. Rafael Álvarez, El Gallo. Eugenio Arias. Anastasio Pozas. Victorina Rodrigo.

Estos son los nombres de las personas homenajeadas el pasado 13 de diciembre en un acto público en la Escuela de Música de Buitrago: todos ellos nacidos o criados en esta localidad. Todos fallecidos ya, menos Victorina. Todos eran jóvenes cuando la República llegó a Buitrago (o Buitrago llegó a la República) y, de alguna manera, dieron su vida o lo mejor de su vida, por ella. La guerra civil supuso su muerte temprana, caso de Aniceto, en 1936, o su exilio en América, como les ocurrió a sus hermanos.

 

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