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Un pueblo Inventado - Sobre Valdetorres

Valdetorres21Si Se Puede Valdetorres Jarama
*Aviso legal: cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia (o no).
Había una vez un pequeño pueblo muy discreto, sin especiales encantos, muy tranquilo donde sus vecinos caminaban despacio, todos se conocían y se encontraban por las calles y charlaban sin prisas entre recado y recado. Un mar de campos de cereal rodeaba esta pequeña isla, los inviernos eran fríos y la nieve abundante. Como veis podría decirse que se trataba de un paraje idílico, pero conservaba sus turbios secretos ajenos a la mirada de extraños.
Con el correr de los años, la burbuja se dejo caer por sus afueras y las pequeñas urbanizaciones que hasta hace no demasiado ni tan siquiera estaban normalizadas crecieron a golpe de ladrillo y enormes parcelas con piscina, crecieron sin control, también el casco urbano mutó sin orden ni concierto, entraron los euros a espuertas, licencias de obras, recalificaciones de terrenos, chanchullos varios. Algunos paisanos dieron su pequeño pelotazo vendiendo las yermas tierras del abuelo. Nada nuevo bajo el sol, lo mismo estaba sucediendo en los pueblos de al lado, con más o menos disimulo y así en toda la piel del toro. En nuestro ya querida aldea no se quedaron atrás, el pastel era muy jugoso y la ancestral austeridad castellana se dejo tentar sin miramientos por el dinero rápido trayendo muchos cambios, buenos, malos y regulares, de todo hubo en la viña del señor. Aluvión de forasteros que huían de los precios desorbitados buscando tranquilidad, pero el pueblo iba teniendo más coches, algunos servicios públicos más, muchas veces sobredimensionados y muy mal aprovechados, una plaza de toros como dios manda, mejoras en las calles... entre los oriundos más afortunados florecieron los coches de alta gama y los pisos en Torremolinos o Marina Dor, incluso cuentan que el Ayuntamiento salió ardiendo misteriosamente una noche de verano y no quedó ni una sola factura del Municipio indemne.
Así la estructura clientelar dependiente de las arcas municipales creció y se ramificó, había más servicios que ofrecer y gestionar, más edificios que mantener... Se escogían pequeñas empresas del pueblo que servían para todo, muy polifacéticas como buenos emprendedores locales. Al externalizar los servicios, léase privatizar, el empresario agraciado, obviamente muy próximo al partido que gobernaba el destino del lugar y de sus lugareños, compraba voluntades a su antojo a golpe de contratos temporales. Si se quería trabajar en el pueblo, había que llevarse bien con las cuatro familias consabidas y si tenías un pequeño negocio más de lo mismo. Ofrecían sueldos normalitos y muy buenas condiciones de trabajo sin necesidad de cualificación alguna, solo había saber que puertas tocar. Las elecciones, cada cuatro años, permitía trabajar como funcionaria o funcionario a los candidatos agraciados con los votos, con un horario de 9 a 13,30h. y ni un minuto más, por un sueldo más que apreciable. Era un chollo pues no había que preparar temario ni exámenes para cobrar de la Administración, solamente mantener la red clientelar y agradecida para que te votaran. La última vez, cuenta la leyenda, que el partido que siempre ganaba no ganó del todo, necesitaba ayuda, entonces surgió un milagro: un candidato distinto a ellos y agraciado en votos se puso a sus pies a cambio de un sueldo nescafé, aunque para ello tuviera que dar un salto mortal y cambiar de partido político y que su lista original, en esas elecciones, cargada de amigos y allegados se fuera deshojando como una margarita y se fuera quedando cada vez más solo... Los cambios de chaqueta a cambio de lentejas y plato, es lo que tiene: la soledad.
Y así todo era muy sencillo, no se habían inventado nada, no se trataba de ser original sino eficaz, la red conseguía pequeños milagros como que incluso el aluvión de forasteros, perplejos y consternados en muchas ocasiones, no impidiese que arrasasen en las sucesivas elecciones, cada cuatro años se ajustaban cuentas y siempre cuadraban, con la ventaja de estar bajo el paraguas de un partido con gran implantación a nivel nacional, es fácil adivinar cual, ¿no?

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Escrito por Senda Norte
 

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