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La sonrisa del mono loco

Rosa Ortega Serrano
En el momento de sentarme en el ordenador me doy cuenta de las dificultades que tengo para contar una vez al mes, lo que otros cuentan sin parar cada día. En este tiempo he intentado adoptar un tono serio y cargado de complicidad con mis cuatro lectores fieles, ya sea hablando de educación o de política de las ocurrencias, pero esto de la democracia representativa es para partirse de risa y dejar de leer novelas policíacas o de aventuras, para sumergirse en la realidad de la vida de aquellos a los que votamos. Y si no pasen y vean...
Deduzco de las informaciones recibidas que los políticos de izquierdas no pueden tener jardín. Su compromiso con la sociedad les obliga a vivir en pisos que no excedan de 80 metros y tengan solo dos ventanas al exterior. Ellos y ellas son feos, taciturnos y no visitan la peluquería. Siempre compran coches de segunda mano y utilizan placas solares y banca sostenible. Y a esto le llamamos compromiso, rigor ético y capacidad de gestión pública. Los políticos de derechas han estudiado derecho o Icade, con sus correspondientes másteres, llevan corbata y arrastran las eses. Tienen varios coches en el garaje de su casa de 200 metros, pero no saben cómo han llegado hasta ahí. A esto también le llaman compromiso con la hacienda pública, elevado sentido moral y mucha formación para la gestión. Todos ellos cobran un plus por difícil desempeño y luchan por conservar y enriquecer su trabajo. Recordemos que el cinismo es una forma de vivir, pero también de pensar y de expresarse.

 

ESENCIA DE VIDA

Rosa Ortega Serrano
El dios de la casa, nuestro tesoro, ese ser por el que daríamos la vida porque es el fruto de nuestro vientre, se ha convertido en un tirano.
¿Qué está pasando para que jóvenes tan ilusionados, tan equilibrados, con tanta información, se conviertan en padres sobreprotectores? ¿Hasta dónde llega su responsabilidad o la del resto de personas que acompañamos su crianza? Este es sin duda un problema social que atañe al sistema educativo, al mercado de trabajo, a las leyes de conciliación familiar y hasta al sostenimiento del sistema de pensiones de la seguridad social. Estos niños son el presente y el futuro, y si solo aprenden a mirarse el ombligo, todos vamos a tener problemas.

EL ARTE DE NO TERMINAR NADA

Rosa Ortega Serrano
Este mes no tenía tema, la gripe ha ocupado mis entrañas y ha machacado mi cerebro, pero llega el 8 de marzo y las mujeres estamos llamadas a hacer huelga laboral, de consumo, de cuidados y educativa. Es decir estamos llamadas a parar el mundo.
Porque tengo dudas y un enorme respeto por esta convocatoria no voy a hablar de ella. Primero voy a leer la información y después pensaré.
Pensar, enseñar a pensar, darte tiempo para pensar, no permitir al otro que malgaste el tiempo de pensar, parar el pensamiento y con él la acción de pensar. He ahí una buena razón para buscar un tema importante y sobre el que debemos seguir reflexionando y debatiendo toda la vida: el feminismo.
En muchas ocasiones he manifestado la necesidad de retomar la mirada sobre la desigualdad entre hombres y mujeres, niños y niñas, especialmente en el ámbito educativo. El objetivo como siempre es mantener la lucha, pulir el lenguaje, conseguir cambios en las leyes e ir alcanzando la igualdad laboral y social, el reconocimiento y sobre todo el respeto incuestionable y público de nuestros compañeros.

LO DESEABLE

Rosa Ortega Serrano
Miro y remiro entre los pliegues de mi vestido por si puedo encontrar una historia que contar. Miro y remiro entre las noticias de los periódicos por si hay algo que yo pueda comentar, sin entrar en detalles, sin molestar, respetando para ser respetada, escuchando para que me escuchen o callando para no hablar por hablar. Esto que parece de sentido común, es una de las cosas que más cuestan en la vida.
Por ejemplo, acabo de leer que Cristina Cifuentes obtuvo su Máster en una Universidad pública con notas falsificadas. A continuación, una catarata de réplicas y contrarréplicas argumentando que todo se debe a un error administrativo y que en realidad "se transcribieron mal las calificaciones reales". Imagino que desde el puesto que ocupa y dado el alto nivel de compromiso ético que tiene con la comunidad, estará muy disgustada por no haber ido antes a recoger las notas y así subsanar el error a tiempo. Pequeños gestos que contribuyen a la formación moral de niños y jóvenes.! Muy importante el modelo en educación.

EL ÚLTIMO APAGA LA LUZ

Poco antes de despertar soñé con algo que me mantuvo inquieta durante todo el día , tenía diez años o así y miraba una altísima estantería llena de libros. Al intentar alcanzar uno de ellos oí la voz de Google que me decía: niña tú no puedes leer ese libro contiene información solo apta para mayores de 20. Afortunadamente, cuando yo tenía 10 años no existía Google, si es que se puede hablar de existir o no existir sobre algo que controla nuestra ubicación, nuestros anhelos, necesidades, relaciones y conversaciones... Que sabe cuándo tenemos frío y queremos un abrigo o a qué hora un amante inoportuno se va a cruzar con el marido de la vecina.
Mi inquietud venía porque hasta en sueños acertaba con mis deseos y derrochaba poder para controlar lo que más me gustaba, que era leer. Total que este sueño me hizo reflexionar y escribí una carta a Google para ver si me quitaba el trauma de encima.

 

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