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LO DESEABLE

Rosa Ortega Serrano
Miro y remiro entre los pliegues de mi vestido por si puedo encontrar una historia que contar. Miro y remiro entre las noticias de los periódicos por si hay algo que yo pueda comentar, sin entrar en detalles, sin molestar, respetando para ser respetada, escuchando para que me escuchen o callando para no hablar por hablar. Esto que parece de sentido común, es una de las cosas que más cuestan en la vida.
Por ejemplo, acabo de leer que Cristina Cifuentes obtuvo su Máster en una Universidad pública con notas falsificadas. A continuación, una catarata de réplicas y contrarréplicas argumentando que todo se debe a un error administrativo y que en realidad "se transcribieron mal las calificaciones reales". Imagino que desde el puesto que ocupa y dado el alto nivel de compromiso ético que tiene con la comunidad, estará muy disgustada por no haber ido antes a recoger las notas y así subsanar el error a tiempo. Pequeños gestos que contribuyen a la formación moral de niños y jóvenes.! Muy importante el modelo en educación.

 

EL ARTE DE NO TERMINAR NADA

Rosa Ortega Serrano
Este mes no tenía tema, la gripe ha ocupado mis entrañas y ha machacado mi cerebro, pero llega el 8 de marzo y las mujeres estamos llamadas a hacer huelga laboral, de consumo, de cuidados y educativa. Es decir estamos llamadas a parar el mundo.
Porque tengo dudas y un enorme respeto por esta convocatoria no voy a hablar de ella. Primero voy a leer la información y después pensaré.
Pensar, enseñar a pensar, darte tiempo para pensar, no permitir al otro que malgaste el tiempo de pensar, parar el pensamiento y con él la acción de pensar. He ahí una buena razón para buscar un tema importante y sobre el que debemos seguir reflexionando y debatiendo toda la vida: el feminismo.
En muchas ocasiones he manifestado la necesidad de retomar la mirada sobre la desigualdad entre hombres y mujeres, niños y niñas, especialmente en el ámbito educativo. El objetivo como siempre es mantener la lucha, pulir el lenguaje, conseguir cambios en las leyes e ir alcanzando la igualdad laboral y social, el reconocimiento y sobre todo el respeto incuestionable y público de nuestros compañeros.

SOBRE LA DIVERSIDAD

Rosa Ortega Serrano

Vine a la sierra para quedarme, aunque ni yo lo sabía. Esta acción tan importante en mi vida no tiene nada de especial porque lo hicieron muchas personas al mismo tiempo que yo y lo siguen haciendo, a pesar de las dificultades laborales y de esa tendencia del mercado global de potenciar el agrupamiento en torno a las grandes ciudades. Sin duda, la mayor parte de las personas que nacieron aquí en los años sesenta también llegaron para quedarse ¡era previsible! sus padres estaban aquí y sus abuelos, su herencia y sus tierras, esto no siempre coincidía con sus sueños, que circulaban con alegría por parajes lejanos, generalmente urbanos y ajenos a la presión familiar y al cobijo de la tierra. Hasta aquí una reflexión de Perogrullo o una perogrullada de reflexión. Pero me gustaría preguntar, a los potenciales lectores de este artículo, si creen que tienen más razones para sentirse serranos las personas nacidas en estos pueblos que aquellas que vinimos para quedarnos y construir un nido en el que criar a nuestros polluelos, alimentándolos con lombrices de esta tierra, pero que engordan con el sudor de nuestro trabajo, ya sea en la educación, la hostelería, la construcción o el mundo de los rentistas y busca vidas que tanto abunda en todos los sitios. Decía Emiliano Zapata que "la tierra para el que la trabaje" y Franco apuntaba a través de su ministro de trabajo "hagamos propietarios y no proletarios" y cada uno suma a otro su opinión sobre la tierra, su propiedad y hasta su uso. Yo digo: ¿qué más da? ¿Qué más da de dónde vengas, si vienes con ganas de construir y convivir? Dejemos circular a las personas y fluir las ideas, declarémonos independientes de la estupidez y la intolerancia, de los que se creen más listos o más guapos que los demás, de los que piensan que la tierra y los pueblos son suyos solo por derecho de nacimiento o de propiedad.

EL ÚLTIMO APAGA LA LUZ

Poco antes de despertar soñé con algo que me mantuvo inquieta durante todo el día , tenía diez años o así y miraba una altísima estantería llena de libros. Al intentar alcanzar uno de ellos oí la voz de Google que me decía: niña tú no puedes leer ese libro contiene información solo apta para mayores de 20. Afortunadamente, cuando yo tenía 10 años no existía Google, si es que se puede hablar de existir o no existir sobre algo que controla nuestra ubicación, nuestros anhelos, necesidades, relaciones y conversaciones... Que sabe cuándo tenemos frío y queremos un abrigo o a qué hora un amante inoportuno se va a cruzar con el marido de la vecina.
Mi inquietud venía porque hasta en sueños acertaba con mis deseos y derrochaba poder para controlar lo que más me gustaba, que era leer. Total que este sueño me hizo reflexionar y escribí una carta a Google para ver si me quitaba el trauma de encima.

AUNQUE RESULTE PESADA

Rosa Ortega Serrano
Descubrí hace tiempo que las mujeres pueden ser machistas y los hombres feministas y que las mujeres tienen cualidades masculinas y los hombres deben tener rasgos femeninos. La pureza de la sociedad es cosa del pasado y la curiosidad para la exploración de la condición humana es infinita. Entendí entonces (más o menos) que no es lo mismo sexo (característica biológica), que género (características diferenciadas que cada sociedad asigna a hombres y mujeres) y que es un error por mi parte repetir la frase "realizo tareas propias de mi sexo", aunque tenga cierta carga de ironía. Es tan importante cuidar el lenguaje como las acciones y tan necesario cambiar el adjetivo "guapa" por el de "lista", como evitar aquello de "los hombres no lloran".

 

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