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LA HUELLA DE LA BONDAD

Rosa Ortega
La historia de este mes me recuerda que debemos valorar lo que tenemos y no olvidarnos de los que huyen de las guerras, buscando no un futuro mejor sino un presente posible. Viene de la mano de un amigo valiente que me cuenta alguna de las cosas que han pasado en su último viaje al Líbano.
Como todos sabemos el Líbano es un país pequeño que tiene unos cinco millones de habitantes y que hace frontera con Siria. En los últimos años ha recibido más de dos millones de personas de la vecina siria, refugiándose muchos de ellos en campos atendidos por ONG. La fundación a la que pertenece mi amigo (Muslim Relief) atiende y resuelve algunos de los dramas humanos de ese inmenso montón de personas que nos hemos acostumbrados a ver en las noticias.
Esta es la historia de una mujer joven, casada a los quince años y viuda de guerra a los 29. Tiene cuatro hijos entre los 2 y los 12 años. Salió de su país con los dos pequeños colgados del cuello para protegerles de los disparos y con los mayores pegados a su falda coraza.

 

DESAMPARO

 

 

 

Rosa Ortega
Son las 5 de la tarde, hay sol, llega la primavera y estoy preparada para mi protesta mensual. Me consuela pensar que las voces de los poetas justifican este texto y facilitan la digestión de mis historias.
Había una vez una niña que vivía en las nubes, siempre protegida por una madre desprotegida. A veces se oían los gritos de la madre al chocar con el puño de su carcelero, la niña caminaba perdida todas las horas del día. Planearon la fuga y aunque no fue en patera ni el mar llegaba hasta su barbilla, las persiguieron hasta el borde mismo de la desesperación.
Lejos del primer verdugo, la madre oye los gritos de sus vecinos y siente la amenaza del exceso de celo: todos miran y juzgan cómo debe criar a su hija.
Rápidamente consigue escolarizarla en una escuela infantil. La niña, siempre ensimismada, tenía tanta angustia que parecía caminar sobre cuatro patas de elefante. Cuando los niños y las niñas se acercaban a ella se liaba a tortas, bocados, arañazos. Era su mundo, silencioso, indescifrable, lleno de imágenes, contactos.

¿QUIÉN LE PONE EL CASCABEL AL GATO?

 

 

 

Rosa Ortega
En mi escuela había una maestra: la señorita María. En mi escuela estaban los niños por un lado y las niñas por otro, apenas nos rozábamos. Tampoco Don Manuel y la señorita María hablaban, ambos sabían lo que tenían que hacer y nadie se hubiera atrevido a dudar de su trabajo.
En la escuela de ahora todos opinan y preguntan y controlan y denuncian, pero no hay un secretario eficiente para recoger sus palabras, valorar sus experiencias, volver a preguntar al mes siguiente y trasladar sus opiniones. Tal vez estaría bien crear un consejo de profesores para que hagan que la vida en la escuela llegue hasta los políticos y todos juntos elaboren una ley que nos dure unos añitos. Pero ese es otro tema.

Estoy un poco harta de estar harta!...

 

 

 

ROSA ORTEGA

Estoy un poco harta de estar harta! De quejarme por todo: Casi siempre de los políticos, a veces de las personas, en ocasiones de mí misma.
Que si en este país no se leen libros; que si las administraciones educativas no cuidan de sus escuelas y de sus escolares; que las eléctricas suben la luz cuando más la necesitamos; que el estado rescata autopistas de peaje en quiebra; que si los senadores gastan mucho dinero en viajes, que en las universidades los abusadores llevan birrete; que los bancos siguen mareando la perdiz para evitar devolver el dinero robado en las cláusulas suelo; que si Manuela Carmena no sabe vestir a los Reyes Magos; que por qué los británicos votaron a favor del Brexit; que si el nuevo presidente de los EEUU no va a ser capaz de aguantar las ganas de mostrar al mundo todo su poder, que si los reyes de España del 2017 se parecen a los de 1900, que si tengo que protestar por el imparable ascenso de la extrema derecha en Europa, que si el PSOE nos quiere "vender la moto", que si la moto ¡no funciona!

Historias familiares

 

 

 

Rosa Ortega
Pueblo de Soria, familia numerosa de los años 50. No hay dinero ni para comer y el padre se va a trabajar a Suiza. Con el tiempo y la distancia se crea una nueva tropa de niños suizos que llevan apellidos españoles. Hermanos suizos que comen dinero ganado en Suiza. Sigue la ruina y el abandono en un pueblo de Soria.
20 de noviembre de 2016, conversación entre dos personas entradas en años: "Los niños de ahora tienen de todo, no valoran nada y tardan en madurar". Reflexión: Algunos niños y niñas de ahora tienen de todo, no valoran casi nada y no maduran jamás, el resto hace lo que puede, como ha ocurrido siempre.
Niña de 7 años que cuenta a una desconocida que sus padres se han divorciado. Ella todavía no sabe que esto tal vez haga que su vida sea más feliz. De momento le habían ofrecido un dos por dos con protección total y va a tener que adaptarse. Busca amparo. Reflexión: El espejismo de las familias normalizadas: la realidad nos muestra que el mundo siempre ha sido diverso.

 

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